Si había mejor carta de presentación a Marcelo Bielsa no le interesó. Un 3-0 ante el Nantes de Claudio Ranieri es suficiente para ver cómo está llevando adelante esta nueva etapa en el Lille francés. Ganó, gustó y goleó en su debut en la liga. La revolución ya comenzó en Francia, otra vez.

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Al parecer Bielsa y su idea no entienden de tiempos. Sólo la pretemporada alcanzó para que en la fecha 1 ya muestre un sistema de juego no perfecto, pero sí envidiable para más de un director técnico. Frutos del exigente trabajo semanal que realiza el argentino en los entrenamientos, que como ya han dicho los jugadores, es totalmente distinto a lo que solían hacer. “Nunca había visto esto. Trabajamos muchísimo la táctica. Progresamos mucho en superficies reducidas. Luego de cada ejercicio el entrenador nos explica porque lo hemos hecho”, contó hace poco Kevin Malcuit. Y como si fuera poco, con básicamente un equipo nuevo. Recordemos que el Losc contrató 14 jugadores para su plantilla (por los que nada más gastó 65 millones de euros) en este mercado de pases. Por lo tanto, no es fácil hacer que tantos jugadores nuevos se entiendan tan rápidamente.

El método de entrenamiento de Bielsa está basado en la repetición de jugadas posibles en un partido: la automatización. ¿Qué quiere decir con esto? Realizar una jugada tantas veces hasta que le quede al jugador grabada en la cabeza. A la hora de jugar, el futbolista inconscientemente recuerda lo entrenado y reproduce la misma situación, al igual que sus compañeros que se sitúan donde deberían para poder seguir la jugada. Y así comienzan a jugar de memoria.

En este primer partido hemos visto una presión sofocante durante todo el partido. Los delanteros y volantes se han posicionado muy arriba hasta en el 3-0, a punto de tener 6 jugadores pasando la mitad de cancha cuando la pelota estaba cerca del área del Nantes y en posesión del equipo rival. Los delanteros y puntas del loco cumplieron con los deberes en su rol defensivo puesto que una vez superada esa primera línea de presión, volvían para replegarse o intentar recuperar el balón.

El equipo de la ciudad de Lille mostró un juego asociativo muy claro. Sin sentirse presionados, por momentos se dieron el lujo de salir jugando con varios rivales encima. De la mano de Thiago Mendes, el mediocampista y gran apuesta de Bielsa en este mercado de pases, el equipo construyó la mayoría de sus ataques. Fue la conexión entre la defensa y el ataque, mostrándose siempre como pase limpio para sus compañeros. A la hora de atacar, la pelota llegaba al área en los pies de Luiz Araujo y El Ghazi, las mayores amenazas del equipo que iban por los extremos y que fueron los que más lastimaron al Nantes. Estos dos wines le dieron la amplitud y verticalidad deseada al equipo, acompañados de los laterales Kévin Malcuit y Ballo Touré, que también fueron constantes en el ataque.

Los primeros indicios de esta temporada nos dejan un buen sabor para el equipo de Bielsa que, con claridad y un gran nivel futbolístico, superó con goles de Junior Alonso (DFC), De Preville, (DC) y El Ghazi al Nantes de Ranieri.

 

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